Esto no va de que te vendamos la moto y luego aparezcan tres tipos que no saben ni usar un taladro. Aquí el que viene a tu casa sabe lo que hace. Porque llevamos años cerrando terrazas, porches, áticos y hasta locales enteros, y lo hacemos con una precisión de reloj suizo. No jugamos a ser “profesionales”: somos profesionales. Y eso se nota desde que nos llamas hasta que te sientas con tu café en tu nuevo espacio cerrado, sin una gota de viento ni ruido que te moleste.
