Porque estás harto de tener una terraza que no puedes usar medio año. Porque cuando hace frío, viento o lluvia, se convierte en un rincón fantasma. Y cuando hace calor, no hay quien pare allí sin acabar sudando como en una sauna finlandesa. Por eso. Porque nuestras cortinas de cristal no son solo un cerramiento: son la forma de ganar un espacio nuevo en tu casa sin hacer obras, sin perder luz y sin arruinarte. Y encima, queda tan elegante que los vecinos te van a preguntar dónde las has puesto.
