Si estás buscando techos móviles en Ávila, probablemente ya estés harto de soluciones que prometen el oro y el moro y luego ni te llaman para darte el presupuesto. Aquí no venimos a marearte. Te escuchamos, entendemos lo que necesitas, y lo hacemos bien. Sin vueltas, sin letra pequeña y sin chapuzas. Porque si vamos a cubrir tu terraza, lo hacemos para que te olvides de la lluvia, del sol que quema, y de la vecina que mira demasiado.
.Si vienes buscando lo más barato, no somos tu gente. Pero si quieres algo bien hecho, que dure años y no te dé dolores de cabeza, te vas a alegrar de habernos encontrado. Porque un techo mal hecho se paga dos veces. Y no estamos aquí para eso.
No nos dedicamos a poner plásticos que vuelan con el primer viento. Aquí montamos techos móviles con materiales resistentes, de verdad. Estructuras fuertes, acabados impecables y un montaje que parece una coreografía. Lo instalamos y tú te olvidas. Así de claro.
Trabajamos en Ávila y alrededores. Eso significa que si pasa algo, estamos ahí. No te dejamos colgado. Te damos el móvil del técnico, no un 902. Resolvemos rápido y sin rodeos, como tiene que ser.
Nada de “esto es lo que hay”. Tú eliges el diseño, el color, el sistema de apertura… Lo que tú quieras. Que para eso lo vas a ver todos los días. Nosotros te asesoramos, pero el toque final lo das tú. Así es como debería ser, ¿no?
Llegamos cuando decimos. Hacemos lo que prometemos. Y dejamos todo limpio. Parece poco, pero hoy en día eso vale oro. Por eso nuestros clientes nos recomiendan y repiten. Porque no vendemos humo, vendemos techos móviles bien hechos.
Aquí no venimos a improvisar. La instalación de tu techo móvil no es un experimento, es un trabajo serio. Por eso seguimos un proceso claro, sin sorpresas, sin líos raros ni retrasos eternos. Desde el primer contacto hasta que estás tomándote un café bajo tu nuevo techo, todo está pensado para que no pierdas el tiempo, ni la paciencia, ni el dinero. Así trabajamos nosotros.
No todo lo que brilla es aluminio, y no todos los techos móviles son iguales. Lo sabemos porque llevamos años viendo auténticas chapuzas disfrazadas de “soluciones modernas”. Aquí no vendemos eso. Aquí te ofrecemos variedad de verdad: techos fijos, móviles, de cristal, de policarbonato, con apertura manual o motorizada. Tú eliges. Y si no tienes ni idea de cuál es mejor para ti, no pasa nada: te lo explicamos claro, sin jerga técnica ni palabrejas raras. Lo que hacemos es fácil de entender porque está bien hecho.
¿Durabilidad? Mira, nosotros montamos estructuras que aguantan lluvia, viento, granizo y hasta el mal genio del vecino de arriba. No jugamos con materiales baratos ni con remates a medias. Aquí se hace bien o no se hace.
Y en cuanto al estilo… eso es lo que marca la diferencia. Porque esto no es solo cubrir una terraza, es darle vida a un espacio. Que te sientas orgulloso cuando invites a alguien a casa. Que lo mires y digas: “¡Qué bien hice en llamarles!”. Eso es lo que queremos que pase. Y suele pasar. Porque hacemos techos móviles que no solo protegen: también gustan.
Depende del tamaño, el material y el sistema que elijas, pero tranquilo: te damos un presupuesto cerrado y sin sorpresas desde el principio.
Normalmente entre 1 y 3 días, según el proyecto. Si decimos que vamos el martes, no aparecemos el jueves. Palabra.
Casi nada. Una limpieza básica de vez en cuando y poco más. Están hechos para durar y darte tranquilidad, no trabajo extra.
Por supuesto. Color, tipo de apertura, materiales… Lo adaptamos a tu espacio y a tu estilo. Aquí no hay soluciones en serie
Y tanto. Están preparados para soportar frío, viento, nieve y el solazo del verano sin inmutarse. Esto no es cartón piedra.
Sí, garantía por escrito. Porque confiamos en lo que hacemos y no nos escondemos si algo falla. Estamos aquí para responder.